Cofradías

Artesanía cofrade de la mano de Pedro Gálvez

Gálvez trabajando en su último encargo: una túnica para el Nazareno de Frailes. /M.Nieto
Gálvez trabajando en su último encargo: una túnica para el Nazareno de Frailes. / M.Nieto

Gálvez está trabajando actualmente en uno de los estrenos de la Semana Santa de Frailes

M.NIETOAlcalá la Real

Hablar de la Semana Santa de la localidad es hablar de Pedro Gálvez. Este alcalaíno es una de esas personas comprometidas e involucradas con la misma, de esas personas que, según él, faltan en las cofradías a día de hoy. Comenzó siendo un niño en el mundo cofrade y son muchas las cofradías y hermandades a las que está ligado. Desde componente de agrupación musical hasta costalero o capataz, esta última labor la que desempeña frente al palio de la Virgen de la Estrella.

Pero su labor no queda ahí. Además de brindar su mano y conocimiento a todo aquel que se lo pide, Gálvez contribuye al patromonio artístico y cultural de una forma muy peculiar: a través del bordado. Todo comenzó, según relató el propio Pedro a IDEAL cuando desde la Cofradía de la Borriquilla se inició un taller de bordado donde algunos de los hermanos se inscribieron para poder realizar parte de los enseres. Y fue ahí donde quedó atrapado, entre la aguja y el hilo de oro.

Un ejemplo a seguir

Fue en torno a 2013 cuando Cristóbal Casares, un bordador de Granada, subió hasta la localidad para enseñar a los hermanos de la Borriquilla en un pequeño taller de bordado. De ahí salieron piezas como el 'senatus', el guión de la juventud o la bacalá y, como no, su pasión por el bordado. «Al principio pensé que no podría hacerlo por el tema de la mano, pero poco a poco fui soltándome» reconoció Pedro. Y es que, si las piezas que realiza son obras de arte, verlo bordar es todo un ejemplo de superación. A partir de ahí, se fueron sucediendo otras piezas y comenzó a realizar algunos encargos.

Su cofradía se lleva la mejor parte, la túnica del Cristo y la saya de la Estrella son piezas suyas así como el manto de salida de ésta, que terminó al completo el pasado año. Otras Hermandades de la localidad confiaron en su trabajo como son el guión del Rocío, y del pueblo de Alomartes también ha recibido diferentes encargos como son la bacalá de la patrona, un simpecado para la Virgen del Carmen de este mismo municipio y otra bacalá para la Virgen de los Dolores. Destacado es también el trabajo que realizó con el manto de la Abuela Santa Ana con motivo de su 500 aniversario.

Más artistas locales

Y aunque es Pedro quién se encarga del bordado, es otro alcalaíno con el que forma el tandem perfecto. Francisco José Moyano López es el encargado de realizar la mayoría de sus diseños y él, el artífice de la pieza en sí. Una vez tienen la propuesta se consulta a la cofradía y, tras el visto bueno, el diseño se escala para que las piezas queden a tamaño real y poder comenzar a trabajar.

En el último de sus encargos, una túnica para la imagen de Jesús Nazareno de Frailes, lleva trabajando desde octubre. Aunque el tiempo que se requiere depende mucho del tipo de diseño y tamaño del mismo. «Hay muchos tipos de bordado pero la mayoría de los que yo he hecho es bordado de recorte o aplicación» comentó Gálvez durante la conversación.

Alberto Vico, Rafaela Hoyos y el taller del bordado de la Esperanza son más ejemplos de que el trabajo de artesanía en la localidad cada vez está tomando más importancia. Mientras tanto, Gálvez continúa trabajando. Una vez terminada la saya para el Nazareno, comenzará con los laterales de la Virgen del Socorro, patrona de Tocón, del que ya ha bordado el palio.

Patrimonio a cuidar

Lo cierto es que esta afición de Gálvez, y trabajo de otros tantos, está dando como resultado en la localidad la producción de patrimonio que, no sólo viene a engrandecer una celebración como puede ser la Semana Santa sino que se vincula a la localidad con el trabajo artesanal. Un trabajo cada vez peor valorado y al que van ligados sacrificio y pasión.

Aun queda mucho que aprender, mucho trabajo que realizar para engrandecer esta labor. Pero Pedro Gálvez no da puntada sin hilo. Seguirá trabajando y disfrutando de estos ratos, demostrándonos a todos que el querer es poder y que los límites te los pones tú. Él se encarga de aportar el tisú, los canutillos, las lentejuelas o el briscado de oro para seguir haciendo historia sobre el terciopelo.