Tras la noche de tambores de la Vísperas de la festividad de San José, entre el humo apagado de las luminarias anunciadoras de la fiesta semanasantera nos acercamos al Domingo de Ramos, donde el barrio del centro se viste de blanco con la manifestación religiosa de Jesús en su Entrada de Jerusalén, cofradía que sale de la iglesia de las Angustias con una pléyade de niños portando ramas de olivo y con un paso grupal de trono donde la alegría se transmite al unísono con los sones de la banda de la Agrupación Musical de la cofradía de las Angustias.






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