Rafa Álvarez y sus voces, en la Mota

Rafa Álvarez volvió a la Mota, junto con Paz Ortega y Lorena del Árbol y sus canciones sonaron en la Plaza de Armas. /S. CAMPOS
Rafa Álvarez volvió a la Mota, junto con Paz Ortega y Lorena del Árbol y sus canciones sonaron en la Plaza de Armas. / S. CAMPOS

El cantautor alcalaíno ofreció un recital cercano, íntimo y lleno de sus canciones

SANTIAGO CAMPOSFRAILES

Recordó muchas cosas Rafa Álvarez, en la noche del pasado sábado, al público que fue a escuchar su música y sus canciones en la Plaza de Armas de la Alcazaba de la fortaleza de la Mota. Y habló de cuando era un niño de ocho años y recordó canciones de aquella época. Y sí, Rafa Álvarez se rodeó de Paz Ortega que también canta y de Lorena del Árbol que sacó una serie de instrumentos que parecían de juguete pero que sonaban armónicos allí junto al cielo.

Y comenzó un concierto especial que se inició con su canción dedicada a Alcalá y Rafa Álvarez se sintió ilusionado, trazando aquellos hilos entre la inocencia, la familia, los amigos y la historia y su voz y su música se oía en el cielo y competía en el espacio con las fiestas del barrio de la Huerta de Capuchinos.

Y volvió a recordar que en el 2004, otro hilo de la historia lo llevó a la Mota a teatralizar las leyendas y revivió la leyenda de la mora Cava y el amor por el capitán cristiano y se acordó de Carmen Juan Lovera y del Arcipreste de Hita y cantó otra canción que el denominó 'un injerto entre El Libro de Buen Amor y una de sus canciones' y cantaba que «apagando fuego se nos pierde el tiempo».

Rafa Álvarez seguia hablando sobre el amor, «el que está a tu lado, la gente que está cerca, el mejor amor, el que viene de frente» y también de que «la vida es acostumbrarse a vivir con las ausencias».

Y hablando de nostalgias, el concierto se transformó y recuperó canciones de otros y volvió a sus 8 años y su voz recuperó aquella canción que versionó Gloria Lasso que se llamaba 'Luna de miel' y Paz Ortega se contagió y sacó a la Rocío Durcal que lleva dentro y sonó 'Acompáñame'.

Y puestos a recordar, Rafa Álvarez nombró a interpretes que fueron referentes de su vida musical, Serrat, Sabina, pero tuvo una mención especial para María Dolores Pradera y cantó 'La flor de la canela' y Rafa Álvarez recordó a aquella mujer que salía en los televisores con dos hombres que tocaban la guitarra y la acompañaban.

Y habló de las raíces, de los himnos y de las canciones que forman parte de nuestras vidas y versionó 'Andaluces de Jaén' como un himno compartido de todos los jienenses, como la fuerza que ejercen las raíces, la familia o las creencias.

Y siguió Rafa Álvarez cantando a la vida, decía que le recetaron ser valiente y su voz seguía intacta, potente, conciliadora, nueva, atrayante y sonaba 'aunque no entienda la vida, yo voy a vivir'.

Después, siguió hablando de sus influencias latinoaméricanas, del festival Etnosur y de la esencia de la Alcalá de Frontera, una ciudad de espacios, de aventuras y de encuentros.

Rafa Álvarez volvió a Alcalá, cargado con sus guitarras, sus canciones que resonaron en el cielo eterno de la Mota y aquel niño que con 8 y 10 años descubrió Etnosur, volvió a estrenar sus canciones y las ofreció a estas gentes que agradecidos las aplaudieron y arroparon.

Para siempre, la voz y los sonidos de Rafa Álvarez, Paz Ortega y Lorena del Árbol se grabaron en el aire y en el viento que cada noche llena la fortaleza de la Mota.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos