Espoir, la esperanza de los perros de ‘caza’

Espoir, la esperanza de los perros de ‘caza’
  • Sin chip, desnutrido y malherido, así dejaron al galgo que no cazaba

A pesar de que no hay muchos galgos en la localidad, que es más de podencos a la hora de usar a los perros para la caza, a primeros de verano apareció malherido un galgo en la pedanía de Santa Ana. Fue a guarecerse al patio de una casa donde le pusieron agua y comida. El can bebió y se tumbó de repente, no podía moverse. Los vecinos llamaron a la protectora Fuerza Animal y las chicas pasaron a recogerlo avisadas de la mala situación en la que se encontraba a pesar de que el refugio con el que cuentan se les cae encima y no tienen ningún otro lugar para llevar a los perros que recogen.

Lo que se encontraron a la llegada a la casa fue desgarrador. Un pobre animal, con la nobleza implícita de esta raza canina; temblando, en estado de shock, con un tremendo golpe de calor (43 grados en su cuerpo), desnutrido, deshidratado, con una pata rota y una tremenda infección, y por supuesto sin microchip. Una situación que no aparece de la noche a la mañana y que hace pensar la cantidad de personas que vieron a este animal sufriendo y miraron para otro lado, o bien hasta cuando ‘su dueño’ fue capaz de aguantarlo y viendo que no mejorara dejarlo tirado.

«Lo llevamos al veterinario y no apostaban por el ni un duro. Le pusieron tres botes de suero, morfina, le dieron baños de agua fría para poder estabilizarlo, le hicieron una primera cura de urgencia y no nos daban seguridad de que pasara la noche», comenta Rocío, la persona de acogida de Espoir.

Al pasar la noche y viendo que Espoir se estabilizaba un poco para poder ser trasladado a una clínica especializada en Granada, decidieron llevarlo para salvarle la vida que alguien le negó por el mero hecho de ser galgo y probablemente no servir para cazar o no querer gastar dinero en curarle una fractura que fue a más.

En cuidados intensivos

Espoir estuvo 30 días en cuidados intensivos. Al llegar a la clínica de Granada y tras realizarle todo tipo de pruebas, vieron que el pequeño, que tan solo cuenta con año y medio, tenía además el tétanos, y el carpo y el ligamento de la pata derecha delantero roto. «Estaba paralizado, alimentado por sonda, con un gotero continuo, sedación, medicación, y con ventilación asistida, ya que al tener la boca cerrada no podía respirar solo. Con una leve mejoría lo operaron de la pata. Los veterinarios querían salvarla pero no tuvieron más remedio que amputar. No sabían ni siquiera si iba a superar la anestesia, pero la infección era tan grande que no se podía esperar más. Valoraron acortarle el hueso paro mantener la pata aunque fuera más corta, pero no hubo solución, y lo importante era salvarle la vida.», continua relatando Rocío. Pero no era esta la única intervención quirúrgica que tenía que pasar Espoir. «Se esperó todo lo que se pudo y se volvió a meter en quirófano para operarlo de la pata delantera. No se podía esperar mucho para que no le soldara mal, ya que al tener tres patas tenía que tenerlas bien».

A Espoir se le puso un ligamento artificial y tornillos para su fijación. «Le pusieron unos fijadores externos pero hubo que quitárselos y ponerle un férula porque se le hicieron unas heridas». Hoy, casi tres meses después Espoir es un perro nuevo. La vida le ha dado una oportunidad gracias a que se cruzaron en su camino varios ángeles que no miraron para otro lado ni llamaron a la perrera. Espoir continúa en su casa de acogida recuperándose. Ha cogido varios kilos y sale al patio a hacer sus necesidades y darle una ‘vueltecita a la hierbabuena’. «Le encanta restregarse en ella» afirma su humana divertida, «deja muy buen olor cuando entra».

Para pagar las facturas de las operaciones, curas, medicamentos, piensos especiales, y revisiones crearon un evento en facebook, donde además de pedir ayuda para el peludo realizan sorteos y rifas y ponen el parte diario del ‘Ladrón de corazones’ como cariñosamente le llaman. «Hay mucha gente interesada en Espoir, el evento lo siguen muchas personas» , pero al pequeño aún le queda camino por recorrer para estar totalmente recuperado y encontrar a su familia definitiva. «Si que hay interesados en adoptar a Espoir, pero antes se tiene que recuperar y valorar a la familia que mejor se adapte a el. Después de lo que ha pasado no nos importa esperar más para que tenga la mejor vida posible», concluye Rocío mirando cariñosamente al dulce Espoir que se encuentra tumbado sobre su colchón con varios juguetes para pasar las ‘horas muertas’.

Cariñoso

A pesar de todo lo vivido, este galgo con unos ojos color miel que te enamoran «es muy bueno, no se quejaba ni en las curas. Siempre quiere estar acompañado».

Esta es la realidad de la mayoría de los animales de caza. Perros sin chip que cuando no sirven o están enfermos los dejan abandonados a su suerte o bien los ahorcan o disparan. Y la otra realidad, la protectoras que con escasos recursos ayudan a los animales abandonados y les dan una segunda oportunidad, una vida digna que algún día alguien les arrebató. Para continuar con esta labor y seguir pagando las facturas de Espoir y de sus otros acogidos, Fuerza Animal necesita ayuda, los gastos se elevan y no cuentan con ingresos fijos para poder hacer frente a casos de este tipo o a la labor diaria de cuidado de sus animales.