Sierra Sur Insólita ( V Entrega)

Sierra Sur Insólita ( V Entrega)
  • Articulo de Ricardo San Martín

 

1.- Carrera de las Mercedes, popularmente conocida como El Llanillo. Hoy llamamos la atención de todos los lectores para que, mientras caminan, pasean o compran por la céntrica arteria alcalaína, observen los bellos elementos decorativos.

Están en los balcones y aleros de casas de comienzos del siglo XX construidas al amparo de una bonanza industrial (las fábricas de harina, jabón, ladrillos, licores y gaseosa, etc.) Arrancamos en el Compás de Consolación. Ved la casa en esquina donde en la actualidad se ubica la confitería ?Sal y Azúcar?. ¡Qué bellos balcones calados con motivos mitológicos! De igual modo, las cornisas del tejado de la casa en la esquina de calle santo Domingo de Silos (sobre la Floristería el Compás): es el triunfo del yeso y el estuco en formas barrocas. También al otro lado de la calle, donde está el comercio de Loly Teva: bonitos aleros y unos llamativos ventanales redondos. De nuevo en la acera de enfrente podemos disfrutar de ese frontal de azulejos policromados que anunciaron el negocio que tuvo don José Serrano López, en el número 7 del Llanillo: ?Ultramarinos, embutidos y vinos?, eso se anunciaba. Los azulejos fueron hechos en Triana, Sevilla, por la fábrica de los hijos de J. Mensaque y Vera. Un poco más arriba observemos la balconada con molduras grises sobre la Farmacia de José Santiago; todo ello coronado en un templete redondo sobre la esquina de la calle Ramón y Cajal. Y los elegantes elementos decorativos de la casa nº 22, sobre la actual Unicaja y Banco de Santander (esquina con calle Veracruz) con otro soberbio templete redondo y balconada. ¡Qué no decir de los grutescos de los balcones del número 24 (sobre la actual Caja Rural). O la enigmática decoración (¿masónica?) a base de un compás y un toro entre dos columnas en la clave del dintel de la ventana del número 26 (actual Hiper Gálvez), además de dos pequeños escudos nobiliarios. De nuevo bellos estucos y azulejos en la casa que fue de los Siles y los Benavides (donde otrora estuvo la farmacia de Roca). Muchas de las obras fueron ejecutadas por los constructores alcalaínos Domingo Sánchez Velasco, ?Dominguito? y Manuel López Martínez, ?La Morena?. Así es el Llanillo: popular y señorial a la vez. 2.- ¿Qué me dices? ¿Qué en Alcalá hay galeones? Pues sí, son los barcos de marquetería que construye el peluquero Antonio Jesús Sáez Bolívar. Con hábiles manos (?con maña?, dice él), con paciencia, con esmero este alcalaíno construye modelos que reproducen fielmente aquellos bajeles que en siglos pasados surcaron los mares. Se requiere mucha paciencia y mucha dedicación para esta afición que llena sus horas libres y que le proporciona la satisfacción de la obra bien hecha. Su profesión (peluquero) y esta afición por la marquetería las heredó de su padre (le gustaba construir jaulas para pájaros). Sáez compra los planos del navío en cuestión (casi siempre galeones de los siglos XVI, XVII y XVIII) y paso a paso reproduce milimétricamente todos los elementos del original: quilla, jarcias, mascarones, rodas, cuadernas, trinquete, garruchas, troneras, cañones? Se documenta profundamente de la historia de ese barco (batallas en las que participó, marinos famosos, etc.) Ha construido varios galeones: el San Francisco, el Mayflower (dos veces), el Santísima Trinidad (el navío más grande de su época), etc. Compra los planos del barco y con maderas que le regalan amigos carpinteros se fabrica él todas y cada una de las diminutas piezas que tras ser cortadas, limadas, medidas, monta con precisión total. Esa tarea requiere paciencia, meticulosidad y habilidad manual. No es una labor de cuatro ratos, cada barco puede llevarle quince meses en acabarlo, a razón de una media diaria de dos horas, lo que hace un total aproximado de novecientas horas. Una labor de constancia y tenacidad. Sus proyectos futuros son juntar una diversidad de maquetas de galeones y con ellos montar una exposición. Nos comenta Antonio Jesús que tiene varios clientes que le han comprado algunos de los bellos modelos que construye y confiesa que está dispuesto a construir cualquier maqueta que le encarguen. Y es que Sáez es un perfeccionista y un enamorado de los galeones. ¡Enhorabuena! 3.- Las atalayas de la Sierra Sur Son testimonios vivos del pasado. Me refiero a las torres atalaya que se extienden en lugares estratégicos, en altozanos, dominando el paisaje y recortándose en el horizonte. La palabra ?atalaya? procede del árabe bereber ?attala? y antes del árabe clásico ?talai?. Denomina a una torre edificada en un lugar alto, sobre una eminencia para vigilar y controlar los alrededores. Desde ellas, vigías o torreros oteaban kilómetros alrededor y daban señales de la proximidad de tropas. Las hubo durante el periodo de dominación árabe (durante el reinado de al-Hakan II se construyeron quince de ellas) y también tras la conquista de Alcalá por parte de Alfonso XI, en 1341 (las gótico-cristianas). Básicamente, utilizaban dos tipos de señales: (durante el día) los reflejos de luz con espejos y ahumadas ?se quemaba esparto- y fuego durante la noche. Arquitectónicamente las atalayas árabes son un cilindro (musulmanas) o troncocónicas, con piedras (mampostería) del entorno cogidas con adobe y mortero. En su interior suelen tener una habitación elevada con bóveda cubierta y una escalera interna. La altura oscila entre ocho y once metros; el diámetro cinco. Algunas se han perdido (torre de la Peña del Yeso), o están deterioradas (la de Guadalquita), pero muchas de ellas siguen erectas, altivas y bellas. Merecen una visita tras un paseo. Llegar a sus pies y ver cuán recias se mantienen. Las más fáciles de visitar, por su proximidad a Alcalá son: la del Cascante (Fuente del Rey), Dehesilla, La Moraleja, La Nava (Castillo de Locubín) y Boca de Charilla. También las hay en Las Mimbres, Fuente Álamo y Los Pedregales. Cerca de Moclín: La Solana, Mingoandrés y Tozar o Porqueriza.