Kairós, mucho más mucho más que una catequesis

SILVIA CANO

Los adolescentes, en general, tienen poco tiempo libre después de las clases y las actividades extraescolares enfocadas hacia la ampliación de sus conocimientos académicos. Además, la oferta de ocio de la que disponen es amplísima. Así, cabe preguntarse si queda algún tiempo libre para la meditación, la fe y la reflexión. A esta cuestión llegó el grupo Kairós, determinando que había espacio para un colectivo que promoviera la fe entre los adolescentes que ya se han confirmado.

De esta forma, hace casi cinco años que Alcalá la Real se sumó a esta iniciativa diocesana y formó un grupo enfocado hacia la continuación de la vida cristiana durante la adolescencia. Un total de treinta jóvenes se divide en cuatro niveles, dependiendo de la edad, para realizar diversas actividades. Así lo explica Ana Bermúdez, una de las acompañantes y organizadoras de Kairós en Alcalá, quien expone que no se trata de hacer una nueva catequesis, sino de sembrar entre los jóvenes la semilla de la fe y la moral cristiana desde una perspectiva adecuada a la edad que tienen.

Distintas actividades recreativas, de formación y religiosas cubren el calendario de Kairós, con propuestas que van desde visitar un parque acuático, hasta rezar y meditar en la iglesia, pasando por organizar un karaoke. La diversidad de las iniciativas es lo que atrae a los jóvenes a formar parte de este grupo, donde también hacen nuevos amigos y aprenden a divertirse de una forma sana.

Bermúdez, en esta línea, insiste en la necesidad de inculcar una diversión saludable, demostrando que pueden divertirse sin recurrir al alcohol y otras drogas. De hecho, el grupo visitó Proyecto Hombre, de forma que los adolescentes pudieran ver de primera mano las consecuencias de los excesos desde edades tempranas.

Pero Kairós no solo se centra en las drogas, un asunto primordial para la educación de los jóvenes, sino que también pretende inculcar valores como la solidaridad, el compañerismo y la tolerancia. En este sentido se sitúan actividades como colaborar en un comedor social o participar en una carrera solidaria. Además, Kairós es ejemplo de respeto hacia otras sensibilidades y creencias religiosas, por lo que están dispuestos a escuchar a cualquier persona que quiera participar y colaborar en sus proyectos.

Para Ana Bermúdez, la motivación para trabajar en Kairós es la fe y querer vivir un modo de vida basado en el buen cristiano, donde es fundamental ser altruista y solidario. Ninguno de los colaboradores percibe dinero por esta actividad, pero Bermúdez remarca que el mayor regalo es comprobar cómo van cambiando los jóvenes, cómo son capaces de ver en la fe una forma de introspección y recogimiento. Para ella, Kairós deja en cada participante una semilla que germinará en el momento oportuno: cuando llega un problema, un contratiempo, el rezo y la paz de la oración están ahí para ampararnos.

No obstante, Ana se muestra crítica con la organización y destaca que a menudo les sobreviene la apatía, por lo que es imprescindible que cuando alguna actividad no cuente con la asistencia esperada, el conjunto de los acompañantes siga trabajando y mejorando. Lo principal es comprender que los adolescentes tienen muchos planes y una agenda saturada, siendo normal que no puedan asistir a todos los encuentros de Kairós, que se dan cada quince días. A veces incluso organizan actividades para poner un paréntesis al ritmo frenético, mediante un tiempo para pensar: desahogarse es necesario para afrontar nuestros retos diarios.

Ana Bermúdez explica que, sin embargo, sigue siendo complicado aumentar el número de participantes en Kairós, ya que muchos padres prefieren que sus hijos realicen actividades extraescolares de ámbito curricular, poniendo la reflexión en un plano secundario para el que, frecuentemente, no dejan hueco. Además, mucha gente piensa que Kairós es una nueva catequesis. Ana, que es también catequista, insiste en las enormes diferencias que hay entre este proyecto y la preparación de la comunión y la confirmación. De hecho, entre los acompañantes de Kairós hay personas de todas las edades y provenientes de diversas líneas del mundo católico: hay catequistas, pero también personas procedentes de grupos cofrades y de ONG religiosas.

Bermúdez subraya que los integrantes de Kairós están en una edad muy complicada y que cuanto más apoyo reciban, mejores personas serán en el futuro y, por tanto, vivirán de un modo más acorde a la bondad cristiana. Así, los adolescentes pueden pedir apoyo o plantear cuestiones a cualquiera de los acompañantes.

Para el futuro, Ana Bermúdez quiere afrontar una experiencia misionera con algunos mayores de edad del colectivo, que ya están preparándose para formar parte de la organización de Kairós. Y es que, esta palabra griega, que significa “el tiempo oportuno”, pretende justamente eso: que cada uno encuentre su momento oportuno para vivir la solidaridad, el compañerismo y, sobre todo, la fe.

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