Etnosur no quiere hacerse mayor

Jóvenes bailando ayer al ritmo de una 'batukada' en el Paseo de los Álamos. /POVEDA
Jóvenes bailando ayer al ritmo de una 'batukada' en el Paseo de los Álamos. / POVEDA

En 22 ediciones, el festival de Alcalá la Real ha dado con la fórmula para mantener su espíritu

Juan Esteban Poveda
JUAN ESTEBAN POVEDAALCALÁ LA REAL

Custodia, de 79 años, compartía ayer un banco en el Paseo de los Álamos de Alcalá con su marido y con varios jóvenes llegados de varios puntos de Andalucía para Etnosur. «Me acuerdo perfectamente de los primeros años. Pues más o menos era igual que ahora. Aunque ahora hay más gente. Siempre la gente ha sido muy correcta aquí. Nadie se mete con nadie, vienen a divertirse... (ríe) La vida es así». El marido, con los ojos velados por unas gafas oscuras tras un problema de salud, asentía. «A mi me gustaba verlos. Ahora ya no los veo..., pero son gente que vive la vida, a su manera», aseguraba. A su alrededor bullían los Encuentros Étnicos de la Sierra Sur: niños corriendo entre los chorros de la fuente sorteando chicas en bikini y hasta en 'topless', malabares, corros en torno a una guitarra, a un acordeón o a una barra de pan con algo de fiambre, familias enteras en las mesas de juegos tradicionales, grupos que iban y venían de talleres y debates en foros, y por doquier noctámbulos que se desperezaban con timbales y un trago fresco, calentando ya para la gran noche que se avecinaba con conciertos y Djs.

Es el sábado por la mañana de un festival que con 22 ediciones a sus espaldas ha encontrado el formato y las dimensiones para mantenerse fiel al espíritu de siempre - el encuentro entre las culturas del mundo, y de los alcalaínos como Custodia con los foráneos - y renovarse todos los años, joven y lozano. Tanto que Etnosur ya no quiere hacerse mayor.

«Hemos encontrado el equilibrio - explica Pedro Melguizo, director del festival - . El festival ya no crece, ni hay ningún interés en que crezca. Tenemos un festival sostenible, que no se desborde y que mantenga la sintonía con los vecinos de Alcalá. Hay desde hace años una cantidad de público estable. Alguien dijo alguna vez que son unos 40.000, aunque esa cifra nadie la puede confirmar. ¿Qué más da, además? No podemos medir la calidad de festival por la cantidad de público. Hemos encontrado una estructura estable: circo, cine, documentales, foros, conciertos, Djs ... Y dentro de esa estructura, todo es nuevo cada año. No buscamos estrellas, sino artistas emergentes. Hay un enorme trabajo de preproducción hecho desde el corazón que se traduce en lo que se programa y en que todo se desarrolle sin incidencias, a su hora, con absoluta normalidad».

Contra viento y marea, y con el apoyo de las instituciones públicas, el festival mantiene su filosofía de 'todo gratis'. Nadie paga por los conciertos, el circo, los talleres ...

David, de 39 años, fue asiduo a Etnosur hace una década larga, y ahora vuelve desde Getafe con siete amigos. «Si hubiera que pagar algo, no me importaría. Por el ambiente, por el buen rollo con todo el mundo. Ahora hay tal vez algo más de gente, pero todo sigue igual», destacaba mientras se refrescaba con la microaspersión del Paseo.

David y Alicia, de 27 años, se habían hecho cientos de kilómetros desde Los Santos de Maimona (Badajoz) para estar en Etnosur. «Lo conocíamos de oídas, por amigos. Nos está encantando», decía. José había viajado desde Cartagena: dos familias con cuatro niños. «Están disfrutando mucho. Es un buen sitio para venir en familia», apuntaba. Ainoa, de seis años, asentía. «Lo mejor, la fiesta del agua», decía aportando la ilusión de la infancia en un festival que no quiere hacerse mayor.

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