«Escribo para tener un registro de la memoria y también de las gentes»

La escritora Sabrina Duque en 'El Asno Azul' de la aldea de Ribera Baja./SANTIAGO CAMPOS
La escritora Sabrina Duque en 'El Asno Azul' de la aldea de Ribera Baja. / SANTIAGO CAMPOS

Sabrina Duque se siente hija del periodismo hispanoamericano, se siente de todas partes, del lugar donde está

SANTIAGO CAMPOSRibera Baja

La silueta de Sabrina Duque apareció por 'El Asno Azul' en la aldea de Ribera Baja, Sabrina está aquí para intervenir en las VI Jornadas Literaria Internacionales 'Maelse' de la villa de Frailes, por ser la ganadora de la IV Beca Michael Jacobs de crónica viajera 2018, de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.Sabrina con sus labios pintados de rojo, su figura envuelta en un vestido negro, pequeño; habla pausadamente y su sonrisa da fe de que ha encontrado un lugar tranquilo y siente que la gente es acogedora. Sabrina Duque es una mujer comprometida y sabe que es una privilegiada porque se siente libre y viviría en cualquier lado, siente la escritura y la practica y ha hecho de ella su lugar donde encuenta su forma de vivir; desde pequeña supo lo que quería y ha ido luchando para conseguirlo.

-¿Cómo te iniciaste como escritora?

-La verdad es que no me acuerdo bien, porque escribo siempre y hay una historia familiar, mi padre quería que yo fuese ingeniera y siempre me estuvo empujando hacia las matemáticas, hice el Bachillerato en física y matemáticas y él tenía la vida resuelta para mí y entonces hice el examen de la Universidad Politécnica y pasé pero me inscribí en la Universidad Católica para estudiar Periodismo y Literatura y fue el gran momento de quiebre y de decepción en la familia.

-¿Qué es la escritura para ti?

--Es un ejercicio de empatía y de memoria y creo que en el tiempo que estoy, todo el tiempo que he estado escribiendo mi mayor preocupación, incluso cuando no pensaba por donde iba mi trabajo, siempre ha sido entender al otro e intentar ponerme a los pies de la otra persona y creo que tiene que ver con ser hija de un extranjero, siempre he sido medio diferente, tener una cultura distinta, aun siendo todos hispanos pero era cuando yo era chica y entré a la Primaria, tenía otro acento y usaba otras palabras, yo nací en Ecuador y mi papá era cubano, entonces yo tenía otro léxico y me acosaron en la escuela por ser distinta y hablar raro, pero eso se me pasó pronto y creo que quizás ahí en el tema de mi padre ser extranjero, me puso en ese camino, dando una mirada hacia atrás, siempre estuve tras esos temas e intentando entender a los otros.

-¿Qué nacionalidad crees que tienes?

-- ¡Uy¡ no sé, me siento hija del periodismo hispanoaméricano porque mi recorrido ha sido diferente, por ejemplo en el 2015 cuando fui finalista del premio Gabo de Periodismo estaba allí con una historia de Portugal, publicada en una revista peruana y yo venía de Brasil, donde estaba viviendo y claro era ecuatoriana pero me sentía cuando llegué allá, había dos cubanos y me sentí como en casa y al escuchar el acento me hizo sentirme una niña y ahí andaba con ellos, me siento de todas partes, me siento mucho del lugar donde estoy, no tengo ningún tipo de nostalgia por los lugares en los cuales he vivido, he sido muy feliz en todos los lugares donde he estado pero en este momento soy feliz donde estoy.

-¿Por qué te presentaste a la beca de viajes Michael Jacobs?

--Porque era una conjunción de cosas, la beca me pareció siempre muy interesante y los ganadores siempre han sido estrellas, he leído trabajos de Federico Bianchini y de Alex, a Diego Cobo no lo conocía y lo conocí con la beca y era un tremendo proyecto y salió un lindo libro, nunca tuvo un proyecto para presentarlo en la beca que me llamara la atención pero ese año había comenzado a escribir sobre los volcanes en Nicaragua y la relación de la gente con los volcanes y cuando me di cuenta y se abrió la convocatoria, yo dije tengo aquí un libro y este libro sí es un libro que tiene algunos ecos de Michael Jacobs, él fue a los Andes y allí hay enormes volcanes que conocí cuando era niña y yo estoy en Nicaragua donde los volcanes son chiquititos, los llamo de andar en casa porque te subes en el carro o subes a pie sin mayores problemas, entonces me sonó que era un tema que podía tener cierto futuro y me puse muy feliz cuando me enteré que había ganado y me puse a dar saltos, estaba en Nueva York y estaba sola, había pasado la mañana en un museo con una amiga y estaba sola esperando el resultado porque uno sabe que es finalista pero no sabe que lo ha ganado, así que me estaba conectando a Internet y la conexión estaba mala y Diego Cobo lo puso en twitter y así me enteré de que había ganado. Fue un momento muy emocionante.

-¿Para qué escribes?

-Para tener un registro de la memoria y para tener un registro de las personas, esa es mi intención, antes escribía sin pensarlo mucho pero luego con los años me pregunto porqué, cómo, qué me interesa y la mayor parte del tiempo escribo sobre personas pero no exactamente sobre un perfil, escribo sobre aquello que identifico de estas personas y sobre la idea de transcendencia y puede reflejar cosas a los otros.

-¿Cómo ves la situación en Nicaragua?

-Terrible, es un abuso de derechos humanos que nunca en la vida había presenciado, con una represión en las calles y ahora ha pasado a ser una cacería de brujas, la gente que salía a marchar o los médicos que apoyaban a los manifestantes heridos, han sido despedidos y juzgados por terrorismo y hay muchas personas que están en casas de seguridad y los andan buscando, muchos han huido y el mundo de muertos, huidos y desaparecidos no se actualiza porque la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos, su equipo, fue tan acosado, tan amenazado que tuvieron que exiliarse, entonces ya no hay quién haga las cuentas, ya no hay quién lleve el registro del horror en Nicaragua. Es una situación muy dolorosa pero al mismo tiempo es muy admirable porque a pesar de todo siguen en las calles y hay marchas pidiendo por los presos políticos y estaba todo lleno.

-¿Qué impresión te ha causado llegar aquí a la aldea de Ribera Baja y Frailes?

-Ha sido maravilloso, yo me imagino que a todos les gustó mucho venir acá porque todo el mundo es muy simpático y es un paisaje lindo, pero para mí significó una sensación de tranquilidad y de seguridad que hacía bastantes meses que no sentía porque Nicaragua es un lugar muy pacífico y estamos viviendo en medio de una masacre, entonces a la belleza de esta zona, a la simpatía de las personas que es algo muy lindo encontrarse con la gente en la calle y en ese momento saludarse y presentarse, a todo ello se suma una tranquilidad de poder dormir sin tener que escuchar morteros o disparos y de sentirme menos presionada, eran demasiadas emociones y aquí desde que llegué, estoy escribiendo, revisando, ajustando y estoy contenta de lo que está pasando con el texto aquí.

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